CUERNAVACA, Mor., 28 de marzo de 2026.- Si Javier Aguirre quería incomodidad para sus futbolistas lo consiguió, Portugal fue un rival a la altura de su categoría, exigió defensivamente a México, le obligó a emplearse a fondo para poder generar peligro y por momentos el partido tuvo la intensidad de un encuentro oficial. Primer tiempo de buenas sensaciónes para el cuadro del Vasco Aguirre, una alineación sin miedo, descarada que busco y lo consiguió adueñarse de la pelota, crear por fuera y concluir por dentro y robarle la iniciativa a uno de los mejores equipos del mundo.
Fue una buena primera mitad para México en la construcción del juego pero no en la resolución y de a poco Portugal fue emparejando la cancha y presionando la salida y provocando la mayor jugada de peligro al minuto 24 cuando dentro del área Gonçalo Ramos puso su disparo en el poste izquierdo de la cabaña de Rangel.
La mayor jugada de Peligro fue portuguesa, a Borges Fernandes le pasó el balón por enfrente a la altura del manchón penal y en lugar de fusilar a Rangel puso cara de sorprendido. De arranque Javier Aguirre comenzó a despejar dudas con el once inicial, el “Tala” Rangel en la portería, Álvaro Fidalgo en el medio campo y Raúl Jiménez en el eje del ataque, quizá el el gran inamovible en el seleccionado mexicano.
Sin embargo la dinámica de México y las llegadas de Portugal no fueron suficientes para abrir el marcador y al término de los primeros 45 minutos, la grada se manifestó con un breve abucheo de desaprobación.
En la parte complementaria Portugal fue otro, no solo por qué tomó la iniciativa, también por que de golpe hizo ocho cambios para el arranque del complemento. México también hizo sus movimientos con la entrada entre otros de Quiñonez y Berterame, no puede pasar desapercibido que a con cada cambio del tricolor la grada coreaba el ¡Hormiga, hormiga! en referencia al delantero de las Chivas, Armando González que se ha convertido en el favorito de la afición, ya sobre el final del partido, Aguirre complació al respetable.
Al final del encuentro el objetivo se cumplió, se compitió frente a una de las mejores selecciones del mundo: en resumen, México fue sólido en defensa y nulo en ataque.
Un estadio vivo
El nuevo Banorte, el Azteca de toda la vida, luce espectacular, moderno, pero con la solera de siempre, un estadio en donde el fútbol se ve desde cualquier localidad. No fue el lleno total, pero si una gran entrada, las luces led en movimiento las nuevas y enormes pantallas, las butacas que aún huelen a nuevo, en fin, accesorios de alta gama.
Es muy probable, sin embargo, que el aficionado de a pie no disfrute los mayores cambios del Estadio, tienen que ver con zonas y palcos VIP; a simple vista sigue siendo el Azteca, al que es verdad, pocos cambios había que hacerle, es y era uno de los estadios más hermosos del mundo.
Pero lo mejor de este recinto es su afición, la que hoy cantó el himno a todo pulmón y se convirtió en protagonista del medio tiempo con el cielito lindo, un estadio que apoya y presiona como una sola voz, un estadio vivo.