Francisco Hurtado Delgado
La violencia y la desaparición de personas se han apoderado del país, causando invaluables daños a la sociedad mexicana, y es que más allá de las cifras o noticias que todos los días circulan en medios de comunicación, pues cada caso es alarmante por elmiedo, la incertidumbre y el dolor que agravia a todas las familias que desconocen el paradero de sus seres queridos. Y si bien, toda desaparición representa un hecho grave, la situación se vuelve más preocupante cuando las víctimas son mujeres, niñas y adolescentes; debido al contexto de violencia de género, trata de personas o feminicidios que rodean estos lamentables hechos.
Durante mucho tiempo, la respuesta de las autoridades frente a estas situaciones de desaparición de personas fue lenta e insuficiente, lo que originaba que en las primeras horas que suelen ser esenciales para la localización, se perdieran entre trámites burocráticos. Ante este escenario surgió la necesidad de implementar mecanismos especializados, que permitieran actuar de forma rápida, inmediata y coordinada, con el fin de proteger la vida e integridad de las personas.
De lo anterior, han surgido mecanismos de apoyo como el Protocolo Alba, ya que es una herramienta de búsqueda urgente, que se enfoca en la localización de mujeres y niñas reportadas como desaparecidas. Su finalidad es coordinar rápidamente a las autoridades de seguridad, fiscalías, medios de comunicación y otras instituciones competentes; con el objeto de localizar a la víctima lo antes posible, y evitar de esta manera que se ubique en una situación de mayor riesgo. Es por ello, que a diferencia de antiguas prácticas, el Protocolo Alba no exige esperar 24, 48 o 72 horas para iniciar la búsqueda; la activación se realiza de forma inmediata siempre y cuando existan indicios de desaparición o riesgo para la integridad de la mujer.
Ahora bien, es importante tomar en cuenta que para dar inicio al mecanismo en mención, es necesario presentar el reporte o denuncia por desaparición ante la Fiscalía correspondiente; asimismo,proporcionar datos de identificación de la persona desaparecida como nombre, edad, fotografía reciente, características físicas, ropa que vestía, así como la última vez donde fue vista, y una vez que se activecitado protocolo, deberá emitirse una ficha de búsqueda, así como la difusión de información en diferentes medios de comunicación.
El Protocolo Alba representa un avance significativo en la búsqueda de personas, específicamente en la protección de mujeres; sin embargo, ello no garantiza resultados efectivos, puesto que es un hecho conocido que aún y con este tipo de mecanismos de búsqueda, lo cierto es que muchas madres continúan enfrentando indiferencia institucional, así como la falta de recursos y la poca sensibilidad por parte de diversas autoridades.
Para finalizar, el Protocolo Alba constituye una medida necesaria para enfrentar la desaparición de mujeres y niñas en México; no obstante a ello, su aplicación representa un esfuerzo importante para proteger derechos humanos, actuar con perspectiva de género y brindar una respuesta más rápida y efectiva ante situaciones que ponen en peligro la vida y seguridad de las víctimas de estos delitos.