Entre Generales…

David Monroy

Con la llegada del nuevo jefe de la Guardia Nacional en Morelos, el general Eloy Cornelio Toledo, está claro que el nuevo secretario de Seguridad Pública, el también general José Luis Bucio, ha comenzado a integrar perfiles, y que la estrategia que encabezará. no sólo es operativa, pero también busca afinidades.

Dígase lo que se diga, la salida de Miguel Ángel Urrutia de la SSP no ha sido lo suficientemente aclarada ni justificada, y el escándalo con los abogados, estoy seguro, no fue el detonante, sino el pretexto. Y de ahi este planteamiento.

Uno de los argumentos que más se deslizó, es que el nombramiento de Bucio busca que la estrategia de seguridad tenga «mayor coordinación» con el Gobierno federal.

Ese fue el mismo y principal argumento con el que se justificó el nombramiento de Urrutia en su momento además de su capacidad técnica y de inteligencia para combatir el crimen, que ya había sido demostrado en otros estados. No lo digo yo, esas fueron las credenciales mostradas. ¿Acaso Urrutia perdió en algún momento dicha cercanía? Parecía lo contrario, pero yo veo otro filón.

La forma es fondo. El incremento de la violencia de los últimos dos meses comenzó a convertirse en un elemento de desgaste político, más allá de las circunstancias tolerables.

Los enterados en seguridad ubicaban el agudizamiento criminal, en la lucha encarnizada entre facciones que intentaban apoderarse de los espacios que la operatividad de Urrutia iba dejando en algunos puntos del estado.

Quizás el tiempo se agotaba y, lejos de necesitarse inteligencia y operación, ahora lo que se requiere es operación y contundencia inmediata. Usted sabe.

Bajo esta lógica se podría entender la llegada del nuevo jefe de la GN a instancias del nuevo titular de la SSP, quienes, junto con el jefe de la 24 Zona Militar, forman ya un tridente castrense, donde la afinidad militar tiene su idioma común: no hay miramiento, hay objetivos. No hay amigos, sólo órdenes.

Luego entonces, bajo esa premisa, más que inteligencia y técnica para combatir el crimen, lo que urgía era operatividad y contundencia; y dentro de ese esquema, la autonomía civil no cabe, y Urrutia, menos.

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