Terrorismo no declarado

Francisco Hurtado Delgado

México atraviesa una ola de violencia que pasó ya de ser de lo normal a lo alarmante, a convertirse en parte de la vida diaria;  incidencia sin parar de homicidios dolosos, desapariciones de personas, ataques armados en lugares públicos, incluso poblaciones enteras siendo sometidas a la delincuencia organizada, delitos que ya no pueden ser contabilizados porque se han vuelto parte de nuestra acontecer cotidiano.

Pero bueno, el escenario que enfrentamos no debe entenderse como hechos aislados, pues se trata de conductas reiteradas, públicas y sobre todo que generan un miedo colectivo. Y es que, lo cierto es que el Estado mexicano evita nombrar todos estos hechos como terrorismo, bajo el argumento de que se trata solamente de hechos delictivos.

Al respecto, el Código Penal Federal en el artículo 139 dispone que, comete terrorismo quien realiza actos violentos que producen alarma, temor o terror en la población o en un grupo o sector de ella, con el fin de presionar a la autoridad o afectar la seguridad nacional. La pena por la comisión de este delito, va desde los quince hasta cuarenta años de prisión, y multa de cuatrocientas a mil doscientas UMAS.

Pese a que la ley federal define al terrorismo como un acto que produce temor a la sociedad, el oficialismo se resiste aceptar esta realidad y prefiere llamarla como delincuencia organizada; aunque esta clasificación es correcta, resulta insuficiente para nombrar a la violencia que se vive actualmente, donde las ejecuciones públicas, cuerpos abandonados con mensajes, bloqueos carreteros y desplazamiento forzado son parte del día a día.

Sin embargo, lo alarmante no solo es la violencia, sino la resistencia institucional por parte de las autoridades y además asumir que México se encuentra sumergido en el terrorismo, ya que esto implicaría reconocer que el Estado ha cometido grandes fallas, que incluso ha perdido el control endiferentes puntos geográficos del país, lo que implica como consecuencia a hacer una modificación a la estrategia de seguridad y no solo en lo operativo, sino también en lo político y jurídico.

No obstante, aún y cuando lo antes señalado es preocupante para todos los que tenemos nuestras familias y patrimonio en esta nación, se insiste, lo realmente grave no es solamente la violencia en sí, si no su normalización y no aceptación de la realidadque nos está dañando, pues el miedo se ha integrado a la rutina de la población con horarios modificados, rutas evitadas y un silencio forzado. Una sociedad que ha aprendido a convivir con el terror, mientras las autoridades insisten en minimizar y ser omisos a estos hechos violentos.

Pues es importante citar que, mientras las cosas no sean llamadas por su nombre, no podrán combatirse; pues negar que México es un país sometido por el terrorismo, y la no aceptación, pues no protege a la población, por el contrario expone más la seguridad de las personas, ya que la respuesta ante los crímenes que ocurren no se combaten de la forma en que tiene que ser.

Finalmente, nuestro país no necesita más retórica y discursos huecos o como pronunciar que la percepción de inseguridad ha disminuido; requiereclaridad a la estrategia y al combate a los responsables de los delitos, llamar terrorismo a lo que realmente está sucediendo es un acto deresponsabilidad competente, y hasta que sea reconocido podrá ser enfrentado con seriedad, pues continuar negándolo y echando culpas a terceros y al pasado, solo condena a la gente a vivir con miedo y desanimo más profundo.

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