TLAXCALA, Tlax., 24 de julio de 2026.- Entre junio y septiembre, el Parque Nacional La Malinche recibe a visitantes que practican microturismo, una actividad que consiste en la recolección de hongos con fines recreativos, gastronómicos y turísticos por su gran diversidad de especies; sin embargo, esta práctica también podría generar impactos en el ecosistema y baja remuneración a los hongueros.
En entrevista para Quadratín Tlaxcala, la bióloga Lluvia Saldaña Pérez señaló que México es un referente en el estudio de los hongos, particularmente en estados como Tlaxcala, Oaxaca y Veracruz. Pues se estima que en el estado existen cerca de 10 mil especies, aunque hasta el momento sólo se han registrado 600, es decir, menos del 10 por ciento del total estimado. En el caso del Parque Nacional La Malinche, se tiene registro de 94 especies.
Sin embargo, Saldaña Pérez explicó que las especies de hongos que habitan en la área nacional protegida (ANP) de La Malinche, atraviesan una situación de crisis debido a diversos factores, entre ellos los incendios forestales, el cambio de uso de suelo, la introducción de monocultivos, la extracción de especies, y la presencia de perros asilvestrados.
Respecto al micoturismo, la bióloga señaló que esta actividad genera impactos tanto positivos como negativos en todo el estado de Tlaxcala.Explicó que si bien, la recolección de hongos responde principalmente al interés de los visitantes por conocer su importancia cultural, las formas tradicionales de preparación, los nombres con los que se les conoce y otras actividades relacionadas con esta práctica, es necesario regular estas actividades para reducir su impacto en el ecosistema.
Además, ante la gran diversidad de especies presentes en La Malinche, consideró que la recolección debe realizarse con guías especializados, ya que en Tlaxcala existen hongos benéficos, venenosos y alucinógenos.
A este escenario se suma la poca remuneración que reciben las personas de las comunidades que colaboran con las agencias que ofrecen recorridos de micoturismo.
“Nos hemos dado cuenta de problemáticas, como el poco dinero que reciben los agricultores, cuando ellos son quienes deberían llevarse el mayor crédito, porque son quienes comparten las recetas, los nombres tradicionales, quienes cocinan y guían los recorridos, ya que conocen dónde crecen esos hongos”, expresó.
Cabe mencionar que la contratación de un guía para la recolección de hongos tiene un costo aproximado de 400 pesos. Aunque, de acuerdo con Saldaña Pérez, las personas de las comunidades no le han manifestado que esta situación represente un problema, consideró que ello también obedece a que desconocen cuánto podrían percibir económicamente por compartir su conocimiento tradicional.
“De esto casi no se habla. Justamente, una de las problemáticas es la mala paga que reciben los hongueros y, en general, muchas personas de las comunidades que poseen este conocimiento tradicional”, señaló.
Lluvia Saldaña señaló que los hongueros, reciben una remuneración muy baja en comparación con quienes organizan y comercializan los recorridos de micoturismo. Por ello, consideró necesaria una regulación que garantice una retribución justa para quienes colaboran en estas actividades.
“Me dicen: ‘No, pues me pagaron’, o les pagan 25 pesos por persona, cuando las agencias cobran 500 pesos”, ejemplificó.
Asimismo, explicó que para realizar este tipo de actividades dentro del Parque Nacional La Malinche es necesario contar con los permisos correspondientes, los cuales son otorgados por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), uno para autorizar la recolección de hongos y otro para llevar a cabo actividades de bajo impacto dentro del área natural protegida.
Finalmente, consideró que las autoridades deben fortalecer la educación ambiental sobre el manejo sostenible de los hongos silvestres, involucrarse en las investigaciones que desarrollan las universidades, regular la remuneración que reciben las personas de las comunidades y colaborar con los recolectores locales.
En cuanto a los visitantes, recomendó realizar la recolección únicamente con personas conocedoras de los hongos silvestres, habitantes de las comunidades o especialistas en micología. Así como no confiar en cualquier guía, pues señaló que el auge del micoturismo ha propiciado que algunas personas ofrezcan estos recorridos sin contar con los conocimientos necesarios.
Por lo que exhortó a quienes recolectan hongos a evitar remover el suelo, ya que esta práctica afecta el micelio y disminuye la abundancia de las especies.